La distancia, eliminada
Cómo ARETE llevó la investigación fluminense al estándar de redes del CERN, proyectando, suministrando y sustentando el primer backbone académico de 400 Gbps con óptica coherente de Brasil.
Una columna vertebral de más de 30 años ante la ciencia del mañana.
Rede-Rio/FAPERJ conecta más de 180 instituciones de enseñanza, investigación y gobierno, y durante tres décadas ha sido la base de la conectividad científica del estado. Pero la investigación moderna cambió la escala de la pregunta: grandes volúmenes de datos, experimentos remotos en tiempo real, colaboración entre institutos y el inicio de la computación cuántica en el estado. Todo eso presionaba un backbone cuyo estándar era 100 Gbps. El desafío era claro: modernizar la columna vertebral sin inflar el costo, y hacerlo con tecnología preparada para la próxima década, no solo para la demanda de hoy.
Un asesor mira hacia la próxima década, no hacia la próxima compra.
Aquí ARETE actuó como asesora, no como proveedora. Donde 100 Gbps era el estándar establecido, propuso el salto: 400 Gbps con óptica coherente, la misma tecnología que mueve los datos de física de frontera en laboratorios como el CERN. Negoció con Cisco para hacer una tecnología de punta accesible a la investigación pública. La pregunta que guió la decisión no fue “qué cabe en el alcance”, sino “qué va a necesitar la ciencia fluminense en diez años”.
Cinco frentes, un único responsable.
ARETE proyectó la topología, suministró los equipos, integró la óptica coherente, sustenta la operación y formó la decisión técnica junto al cliente. El proyecto nació en 2024 con un piloto, la primera red óptica académica metropolitana de 400G de Brasil. El backbone hoy está operativo. Las instituciones conectadas migran poco a poco, al ritmo que una tecnología nueva impone, y por eso la propia coordinación de la red habla de inicio: la columna vertebral ya está en pie; el cuerpo entero todavía está aprendiendo a usarla.
La infraestructura desaparece. El descubrimiento aparece.
La investigación fluminense alcanzó el umbral de 400 Gbps coherente, comparable al de las redes en la vanguardia del conocimiento mundial. Más de 180 instituciones cuentan ahora con una columna vertebral preparada para la próxima década de ciencia, de la genómica a la computación cuántica. El ancho de banda, al final, es tiempo: tiempo hasta el resultado, tiempo hasta la próxima pregunta que nadie todavía supo hacer.
[DATA TBC: testimonio del cliente, a captar y validar en el video case]